¿POR QUÉ CON EL PROGRESO, LA HUMANIDAD, EN LUGAR DE ENTRAR EN UN ESTADO VERDADERAMENTE HUMANO, HA DESEMBOCADO EN UNA ESPECIE DE BARBARIE?
La entrada de hoy es una reflexión a partir de la pregunta del título.
Para comenzar, vamos a explicar lo que se entiende, en sentido general, como progreso. Consideramos que las personas cuando hablamos de progreso, en nuestro imaginario, está dibujada una gráfica con tres líneas: la económica, la tecnológica y la sociedad; y que, ésta tercera línea depende de las dos anteriores.
Sin embargo, nuestro punto de vista es algo distinto, sí es cierto que todo el progreso económico y tecnológico es bien recibido siempre y cuando se utilice en mejorar la calidad de vida de las personas: avances sanitarios, desarrollo comunicativo, etc., pero consideramos que esto es imposible si no existe un desarrollo social.
Entendemos por desarrollo social, aquellas acciones que realizan un grupo de personas sin perjudicar a otras y en beneficio de todas. Lamentablemente, en nuestros días, esto roza lo imposible. Casi nadie hace nada por “amor al arte”, ni por ayudar y ya, siempre hay intereses secundarios camuflados de solidaridad que son los que impiden que, de verdad, el ser humano avance.
No hace falta irnos a ejemplos muy sofisticados para entenderlo: Coca Cola es una conocidísima y consumidísima marca de refrescos que, en su publicidad se harta de vender la felicidad y los valores positivos pero que, en sus entrañas, realizó un ERE dejando a decenas de familias sin un sueldo para vivir.
En este caso se puede ver:
Por un lado, como la marca promueve la amistada, el amor, las aventuras, etc., a través de un sorbo de su producto. Y hace que se convierta para muchos en una marca que te da la felicidad y con la que estás en un mundo paradisiaco.
Y por otra parte, se sabe que Coca Cola comunica esos valores por numerosos intereses internos:
1. Para ganarse a un público objetivo determinado y, por consiguiente, vender y aumentar su riqueza.
2. Para limpiar su imagen, ya que anunciar en todo el mundo que has dejado a numerosos trabajadores en la calle, no es lo mismo que decir que se tiene la fórmula para ser feliz.
En definitiva, y volviendo a la pregunta, la respuesta es: por egoísmo; miramos solo para nuestro propio ombligo sin levantar la mirada de lo que pasa alrededor y sin importar lo que le pueda pasar a quienes tenemos al lado. El mundo estará viviendo una dosis enorme de desarrollo, pero le sigue haciendo falta una más grande de empatía.
La criticona culta
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