LA CULTURA DE MASAS. Comentarios de artículos

En la entrada de hoy os traemos dos reseñas de dos artículos comentados y debatidos en clase, escritos por Jesús Martín Barbero y, Max Horkheimer y Theodor W. Adorno, respectivamente. Todos ellos  pertenecen a la conocida Escuela de Frankfurt (1923-1919/1933).

Antes de empezar a comentar los artículos de estos autores, os ponemos en contexto con algunas de las características de la Escuela de Frankfurt:
  • Defendían que el conocimiento crea la realidad y no al contrario.
  • Estaban a favor de la idea de que las teorías no son la palabra de Dios sino producciones culturales que dependen del contexto.
  • El foco de estudio se centra en la despersonalización de la sociedad en el capitalismo después de la Iª Guerra Mundial.
  • Tienen una visión apocalíptica de la producción cultural.

Otros nombres conocidos de la Escuela de Frankfurt son:
  • Eric From, y su libro “El miedo a la libertad”.
  • Marcuse, y su obra “El hombre unidimensional”.
  • Anne Harent, aunque es algo más tardía también se le puede clasificar dentro de esta escuela.
Walter Benjamin, con su obra “La obra de arte en la era de su reproducción mecánica”, en la que trata la productividad y la pérdida de aura, a través del concepto de shock.


CULTURA POPULAR Y COMUNICACIÓN DE MASASJesús Martín Barbero

En este artículo, Barbero nos dará unos apuntes del proceso decadente que ha ido sufriendo la cultura popular desde su desarticulación hasta convertirse en cultura de masas, tal y como la conocemos hoy en día.

Todo empieza por el afán de los grandes poderes de reprimir “lo popular”, y sigue por la centralización política; ésta hace que el Estado-Nación sea incompatible con un sistema social compuesto de números clases sociales y, desemboca en la aprobación de un sistema de comunicación vertical en el cual cada individuo depende del poder centra. Debido a todo esto la sociedad se vuelve hostil hacia su supuesta independencia.

La centralización política conlleva a la existencia de una cultura nacional y, por consecuencia, a la desaparición de las culturas regionales, se inicia así el proceso de represión cultural. Dos claros ejemplos de esta represión han sido las fiestas populares y la persecución de las brujas. Barbero explica que la magia siempre ha tenido un papel fundamental en la cultura popular y fue, con la quema de brujas que esta magia comenzó a ser mal vista; la población estaba perdiendo su cultura sin darse cuenta por culpa de los poderes políticos, que cambiaron la concepción de las brujas a algo negativo, tenebroso y peligroso.

A partir de aquí, con la llegada del periodo preindustrial (s. XIX) se consigue que haya un cambio de conciencia de la temporalidad en la mente de la sociedad. Las masas populares dejan de centrarse en sus fiestas populares y de valorarlas para pasar a dedicarse, íntegramente, al trabajo. Tanto trabajas, tanto vales para la sociedad, por lo que en la vida deja de haber tiempo para el disfrute.

Surgen así, los motines, en los que se reivindicaba una economía autorregulada. Los campesinos se revelan porque no ven la necesidad de que el Estado controle el precio del pan, si entre ellos lo pueden hacer. Gracias a estos movimientos los campesinos aprenden a encontrar la oportunidad exacta para rehibindicar sus ideas, y surgen así las huelgas generales llevadas a cabo por los anarquistas, que defienden su capacidad de ser independientes al Estado. Así se consigue mostrar a la clase dominante la fuerza de los pobre.

La masificación llega en el siglo XIX cuando burguesía se desplazada desde arriba hacia adentro, en ese momento, toda la población es la masa, y entra en la escena social.

La masificación popular da lugar a la masificación de la cultura, que es lo que hoy se conoce como cultura popular de nuevo, aunque no deja de ser en ningún momento cultura de masas. Esta cultura de masas vienen dada por la centralización política y la homogeneización, vulgariza la cultura culta, y cubre la brecha diferencial entre las clases.

Para esto, ya nos situamos en el siglo XX, en esta etapa de la transformación de cultura popular en cultura de masas tienen un papel fundamental los medios que van a tener la clase popular para apoyarse en la cultura de masas. Ésta va a estar marcada por los valores de tolerancia, solidaridad y gusto por la vida que va a dar lugar a una aceptación como si se siguiese tratando de la cultura popular cuando en realidad sigue siendo cultura de masas.

Para terminar, es importante hacer una reflexión sobre todo lo que escribe J. M. Barbero.

En la actualidad, seguimos consumiendo cultura de masas camuflada en lo que nos venden como cultura popular, para prueba de ello no hay más que ir, en época de fiesta, a cualquier municipio español. En éstos deberían alegrarse los que, dentro de su programación, siguen conservando actividades tradicionales como desfiles, representaciones o danzas, ya que son los que menos.

En la mayoría de pueblos nacionales (que son de los que tenemos conciencia), los desfiles en las calles han sido sustituidos por tómbolas y puestos de venta ambulante (en la mayoría de ellos por cierto, se vende cultura pirateada de mala calidad), las representaciones son protagonizadas por el pregón que da el famosete de turno y que ha costado una barbaridad indecente de euros que tiene que pagar el pueblo y, las danzas han sido sustituidas por discotecas móviles que, poco representan la tradición de una “fiesta popular”.

Si han hecho esto con nuestras fiestas, ¿qué no se hará con el resto de productos culturales? Enlazamos así con la reseña  del siguiente artículo.


LA INDUSTRIA CULTURALMax HorkheimerTheodor W. Adorno

Horkheimer y Adorno hablan en este artículo del estado y las características de la industria cultural. Aunque su visión es bastante apocalíptica, no se distancia tanto de la realidad. A nosotras nos parece que entre el blanco y el negro siempre hay grises. A continuación añadimos nuestras reflexiones acerca de lo leído en el artículo de las distintas industrias culturales.

Para ellos la cultura de hoy está, toda ella, cortada por el mismo patrón:
  • En la industria de la música, todos los/as cantantes suenan igual y, la búsqueda de talentos se ha traducido en shows que, más que talento buscan generar espectáculo. En el caso de que aparezca alguien que se salga de lo establecido, ya se encargan las discográficas de no darle una oportunidad o, de dársela y tallarle a su gusto, no vaya a ser que se convierta en un éxito y ellos no ganen nada.
  • En la industria del cine, pasa un poco parecido, pero ademas de la similitudes entre unas películas y otras hay que sumarle que, es una industria que cada vez pierde más público. En este plan, como para no proyectar películas comerciales, acabarían en banca rota. Este problema enlaza con otro y es que, la falta de películas en el cine que hagan pensar a los espectadores hace que, éstos estén siendo adoctrinados por lo que ven en la televisión. ¿Qué ve el público en la televisión?
  • En la industria televisiva, la mayor parte del tiempo vemos a personas criticando, insultando e hiriendo a otras personas, este tipo de contenido es el que predomina y es el que hace que se conforme la opinión social. Por suerte, se sigue conservando y respetando el tiempo de las noticias, pero las audiencias no son comparables. Por si esto fuera poco, en la televisión se vuelven a reproducir (gratis) las películas que se proyectan en el cine. Asegurando así, que nadie se salga del camino establecido. No podemos olvidar que la gente pasa tantas horas pegados a la televisión que se olvidan del resto de medios.
  • La industria de la radio sobrevive gracias a programas comerciales protagonizados, en su mayoría, por personajes con poco conocimiento de este sector y que se limitan a poner el tipo de música que general la industria musical. Es decir, volvemos al principio.
  • Y cuando creíamos que estábamos salvados por internet, y que era una opción para buscar segundas opiniones para conocer alternativas a las propuestas por los demás medios, llegan las fake news y se inundan las redes de discusiones entre unos y otros.

Sabiendo todo esto, ¿qué puede hacer la población para cambiar esta situación denigrante de la industria cultural?

Esta claro, que la respuesta a esta pregunta no la sabemos pero sí tenemos algunos tips sobre lo que podemos hacer y hacemos nosotras.

En el papel de los jóvenes reside el poder de cambiar un mundo que no hemos destruido nosotros, pero es lo que toca.

Creemos que lo que primero tendríamos que hacer los jóvenes es valorar ese poder, y utilizarlo cuando se nos de esa oportunidad. Por ejemplo, no toda la industria de la música deja que desear, a diario se hacen famosos cantautores que sacan su carrera adelante a través de youtube y que defienden ante las discográficas su manera de hacer música; el género indi es el gran ganador de esta batalla, y está respaldado por miles de jóvenes.

Ya no es noticia que los jóvenes apenas vemos la tele, precisamente porque hemos acabado hartos de los programas basura. Está aquí la oportunidad de llenar la programación de contenidos que llenen la cabeza de ideas y no de pájaros. En definitiva, tenemos claro lo que queremos consumir y lo que no.


La criticona culta.


Comentarios

Entradas populares